20 jun. 2012

El narcotráfico y la derecha chilena

Fuente: Revista Final


Periodista Inglés revela vínculos del pinochetismo con la droga


Inéditas revelaciones sobre la dictadura de Pinochet y las características y trayectoria del personaje aparecen en el libro "Pinochet, the politics of torture" que acaba de aparecer simultáneamente en Inglaterra y Estados Unidos. Escrito por el periodista Hugh O'Shaugnessy conforma un panorama apasionante y documentado. Experto en América Latina donde vivió cerca de cuarenta años, incluyendo nuestro país, Hugh O'Shaugnessy ha sido corresponsal para "The Observer" y "The Financial Times". Ha ganado dos veces el National Press Award y mereció la distinción especial María Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York.
Mientras preparaba el libro, O'Shaugnessy descubrió nuevas evidencias del involucramiento de alto nivel de la dictadura, las FF.AA. y los servicios de seguridad en el tráfico de armas y el comercio clandestino de drogas, así como más detalles de las operaciones exteriores de la DINA en Europa, Estados Unidos y Argentina.

En el tenebroso mundo de la droga aparecen narcotraficantes, agentes de inteligencia y oficiales de ejército, que mueven inmensos recursos y no trepidan en cometer crímenes.
El químico de la DINA, Eugenio Berríos, asesinado en Uruguay por decisión del servicio de inteligencia chileno, había trabajado en la investigación de sustancias que impidieran la detección de la cocaína así como en el misterioso gas sarín. Ligado al narcotráfico aparece el comercio clandestino de armas y en ambos casos hay pistas que conducen a políticos y dirigentes pinochetistas. Un hermano del ex alto funcionario de la dictadura y actual senador de la UDI, Jovino Novoa, apareció actuando como abogado de una empresa "pantalla" del narcotráfico.
Entregamos a nuestros lectores parte de las revelaciones que hace Hugh O'Shaugnessy sobre las conexiones entre Pinochet y su gobierno y las redes del narcotráfico.
"La conexión del régimen de Pinochet con el tráfico de drogas es bien conocida por los que se preocupan del caso chileno. En el libro 'Asesinato en Washington' (1980) Dinges y Landau, que tuvieron excelentes fuentes en el FBI, informan que Manuel Contreras dio protección a narcotraficantes recibiendo por ello pagos que fueron a la DINA y al lobby cubano anticastrista.
Se informó poco sobre el tema, hasta un artículo publicado en la revista 'Análisis' el 21 de enero de 1993 que dejó de existir poco después. Con ayuda de fuentes de la policía chilena, 'Análisis' relató las actividades de la empresa Chile Motores. Su giro incluía la importación de motores Diesel de segunda mano destinados a los buses de la capital. Un miembro inmediato de la familia Pinochet y un hombre de negocios con ancestros en el Medio Oriente, Yamal Edgardo Bathich Villarroel, eran accionistas de ella. Esta sociedad, según el artículo, se disolvió en 1989 y Bathich se fue al extranjero.
Al año siguiente un colombiano, con fuertes conexiones con el negocio de la droga, Jesús Ochoa Galvis, llegó a establecerse a Chile y se vinculó en la compañía de motores, llamada ahora Focus Chile Motores. Esta mantenía lazos con Bathich, amigo cercano de Monzer al-Kassar, un traficante de armas de origen sirio condenado en Londres por drogas y con ingreso prohibido a Gran Bretaña y con abogados vinculados a la UDI, partido de extrema derecha pinochetista.
El 3 de junio de 1992 Bathich fue arrestado por la policía española en el aeropuerto de Madrid con al-Kassar, pero fue liberado poco después. El 7 de diciembre de 1992 las autoridades tributarias chilenas, informadas secretamente, allanaron Focus Chile Motores. Volvieron luego con carabineros y sellaron cajas y archivadores con documentos dejando en la puerta una guardia policial. Cuando volvieron dos días después -porque hubo entremedio un feriado- encontraron que los sellos habían sido rotos y mucha documentación había sido quemada y todavía humeaba en el exterior.
La investigación de la policía especializada en narcotráfico y delitos económicos descubrió el 10 de diciembre un arsenal de revólveres, escopetas recortadas, una subametralladora UZI y otras armas automáticas, municiones y chalecos antibalas. Descubrió también que la compañía tenía acceso a un helipuerto y disponía de dos helicópteros. Bathich era un entusiasta piloto de helicópteros. Bathich salió de Chile el 9 de diciembre y Ochoa lo hizo dos días después.
Aunque era interesante el artículo de 'Análisis' no formulaba cargos específicos de tráfico de drogas pero insinuaba muy fuertemente que ese era el núcleo del problema. Nuevo material que se ha descubierto más tarde entrega un convincente panorama de la larga vinculación entre la dictadura y el mundo de la droga que Dinges y Landau denunciaron en 1980. En su libro los autores relatan el conocimiento de Pinochet acerca de la situación del mundo de la droga y la relación entre la dictadura chilena y los militantes anticastristas y su colaboración en misiones de asesinato. 'Pinochet envió a la DEA de Estados Unidos un avión cargado de narcotraficantes detenidos después del golpe... Luego la mano derecha de Pinochet, Manuel Contreras, puso a sus propios hombres, bajo protección de la DINA, en las mismas plantas de elaboración y puntos de embarque. Los cubanos anticastristas llevaban una parte en la operación. Las enormes ganancias fueron a suplementar el presupuesto clandestino de la DINA'.
Pinochet sostuvo a menudo que él controlaba la DINA y en realidad lo hacía respecto de todo lo que sucedía en Chile. (...) A la luz de sus propias declaraciones y de las hechas por Manuel Contreras sería imposible imaginar que el dictador ignoraba el tráfico de drogas. En esos momentos en que el gobierno de Estados Unidos intensificaba su 'guerra contra la droga', convirtiéndola en tema principal de su agenda en las relaciones con América Latina.

FRANKELL MARAMDYKA-NOTABLE "INFANTE DE
MARINA", EXPERTO TRAFICANTE DE DROGAS

Nueva información acerca del narcotráfico surgió a propósito de un hombre extraditado por Chile a Estados Unidos a comienzos de mayo de 1993. Frankell Baramdyka tiene muchas caras y disfraces. Viajó a Chile con pasaporte norteamericano en que aparecía naciendo en Grecia el 25 de noviembre de 1953. También usaba el alias de 'Trinidad Moreno', habla un fluido castellano y conoce bien Colombia y el Caribe. Alguna vez se calificó como 'un pobre tipo colombiano'.
Documentos de la Infantería de Marina norteamericana muestran que Frankell Baramdyka tiene un excelente récor. Por ejemplo, el 15 de diciembre de 1976 su comandante en los Cuarteles de San Diego distinguió al cabo Baramdyka en los términos siguientes: 'Su habilidad, madurez y liderazgo han excedido lejos lo que se espera de un marine de su rango' y agregaba: 'A través de su actitud militar, de su cortesía, tacto y criterio usted ha sido un aporte para el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos'.
Las dificultades para Baramdyka empezaron cuando orientó sus talentos hacia el negocio de la droga. Su conexión comenzó en Los Angeles en los años ochenta. Reconoció que había traficado droga y dinero en Centro América y en el Caribe bajo órdenes de diversos oficiales de las fuerzas armadas norteamericanas en beneficio de los 'contra' que combatían al gobierno sandinista de Nicaragua. Los pilotos Gene Henthorn y William Horner Lawrence fueron acusados por un gran jurado por su participación en el transporte de toneladas de drogas en aviones militares norteamericanos.
El 12 de mayo de 1985 la casa de Baramdyka en Los Angeles fue allanada por la policía debido a una información proporcionada por un tal Ferris Ashley, arrestado con dos kilos de cocaína que confesó que había estado trabajando en el grupo de Baramdyka. La policía no encontró drogas en la casa de Baramdyka pero sí 425 mil dólares cuyo origen no pudo justificar. (En el proceso Baramdyka sostuvo que la suma encontrada era realmente de 600 mil dólares).
El 23 de mayo Alicia del Carmen, esposa chilena de Baramdyka, llegó a Santiago por vía aérea con sus hijos y pasaporte chileno entregado bajo su nombre de soltera días antes por el consulado general de Chile en Los Angeles. Un mes más tarde se unió a la lista de accionistas de una empresa pesquera que algunos meses antes se había registrado en Santiago con el nombre de Redes del Pacífico. Otro accionista era Federico Humberto Silva, supuestamente funcionario del consulado general que poseía pasaporte diplomático chileno. Sin embargo, su nombre no figura en la lista de diplomáticos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile aunque su padre, Fernando Silva, era en ese tiempo director del Departamento de Fronteras del ministerio. Varios testigos afirman haber visto a Federico Humberto Silva trabajando en las oficinas del consulado general.
Alicia del Carmen fue seguida hasta Santiago por su marido Frankell el 22 de junio de 1985, que había decidido huir de Estados Unidos. Durante un tiempo Baramdyka, alias 'Trinidad Moreno', trabajó en la capital chilena como gerente general de Redes del Pacífico y se hizo construir una gran casa. Manejaba un Cherokee 4x4. La cuenta bancaria de la compañía mostró un giro anual equivalente a cuatro millones de dólares, el 90% de los cuales correspondía a depósitos en efectivo.
El 19 de marzo de 1987 la Corte del Distrito Federal de San Diego, California pidió a la dictadura de Pinochet que arrestara y extraditara a Baramdyka por existir evidencia que Redes del Pacífico estaba involucrada en el tráfico de cocaína. Arrestado en las oficinas de la empresa el 14 de mayo, durante su detención fue interrogado varias veces por agentes de la DEA y del Servicio de Aduanas de Estados Unidos. Las autoridades norteamericanas sostuvieron en los documentos justificatorios de la extradición que Baramdyka había introducido a Estados Unidos entre 1984 y 1985 una tonelada y media de cocaína a través del territorio mexicano de Baja California.
El 22 de diciembre de 1987 la Corte Suprema de Chile decidió que podía ser extraditado. Sin embargo el gobierno chileno no lo dejó salir. Antes que pudiera ser llevado a Estados Unidos tuvo que enfrentar querellas reales o imaginarias por giro doloso de cheques ante los tribunales chilenos. El 26 de julio de 1989 fue condenado a cinco años y un día de presidio por esos delitos. Extrañamente mientras estaba en la cárcel de Santiago se le vio en posesión de grandes cantidades de dinero en efectivo que le permitían cubrir los cheques fraudulentos. Dejado en libertad en enero de 1993, en mayo el gobierno civil que había sucedido a Pinochet lo extraditó finalmente a California.
Mientras estuvo preso en Santiago Baramdyka tomó contacto con periodistas alos cuales contó su historia. Mostraba gran conocimiento del mundo colombiano de la droga, de los 'contras' en Centro América y de las operaciones de narcotráfico en que ellos y sus aliados, especialmente militares hondureños, estaban comprometidos. También dio nombres de oficiales militares norteamericanos involucrados en lo que después se conoció como operación 'Drogas por Armas'.
Baramdyka reconoció que en 1984 y 1985 había volado desde Colombia a Baja California llevando un total de mil 650 kilos de cocaína que después fueron introducidos a California. Trabajó con Michael Pitman, un ex piloto de una gran aerolínea norteamericana. En declaración jurada ante el tribunal de San Diego, incluida en la petición de extradición, Pitman afirmó que el 29 de octubre de 1984, estando en una cafetería y salón de bowling en Los Angeles, 'me encontré con Frankell Baramdyka que me contrató para que transportara por avión una carga de cocaína de Colombia a México, por un precio de cien mil dólares'.
Baramdyka declaró que a través de su mujer chilena y de sus contactos con el consulado general se había dado cuenta de las oportunidades que ofrecía Chile para el narcotráfico. Dijo que sus contactos colombianos habían sido abastecidos de materias primas para la elaboración de cocaína por el Complejo Químico Industrial de Talagante del ejército chileno y agregó que había entregado dos millones de dólares a un miembro directivo del consulado general de Chile en Los Angeles de parte de los colombianos como pago por las materias primas.
Después de establecerse en Santiago en junio de 1985 permaneció en el narcotráfico siguiendo nuevos derroteros. Informó a los reporteros que en octubre de ese año había sido contactado por un mayor y un capitán del ejército chileno (cuyos nombres entregó) que le dijeron que ellos sabían exactamente el tipo de negocios en que estaba metido y le pidieron que encontrara un comprador para 75 kilos de cocaína. El lo hizo, por intermedio de un cubano asociado a una compañía de seguros en Miami. El precio: 43 mil dólares por kilo. 'Creo que fue una prueba', comentó Baramdyka.
En diciembre de 1985 Baramdyka declaró que se había encontrado con Edgardo Bathich y otras personas en Santiago. Bathich decía tener buenos contactos en los más altos niveles del gobierno y con los servicios de inteligencia. Se jactaba de importar cocaína desde Brasil oculta en motores de segunda mano y a través de camionetas y helicópteros desde Bolivia. Una cierta cantidad era reexportada a Estados Unidos con la ayuda de personal de una aerolínea. Ahora -decía- había llegado el momento de operar con cantidades mucho mayores.
Según contó Baramdyka a los periodistas, días después había sido llamado al cuartel general de las fuerzas armadas en la Alameda para una entrevista con el 'coronel Gutiérrez', el nombre usado por la DINA/CNI para los jefes encargados de las operaciones exteriores. Baramdyka coligió que 'Gutiérrez' era el jefe de las operaciones de narcotráfico. Respondía directamente al general Humberto Gordon, entonces jefe de la CNI, que fue sucedido por el general Hugo Salas Wenzel. El le confirmó lo que le había comentado Bathich. Un problema serio, agregó el 'coronel Gutiérrez', era que las cosas estaban saliendo mal en Estocolmo.
Desde el comienzo de la era Pinochet la capital sueca había sido la base principal para las operaciones terroristas y relacionadas con el narcotráfico de la DINA/CNI. Muchos exiliados chilenos habían sido generosamente acogidos por Suecia desde los primeros días después del golpe, cuando el embajador Harald Edelstam recorría heroicamente Santiago otorgando asilo a los que se oponían a Pinochet.
La dictadura entendió que había demasiados chilenos exiliados en Suecia que debían ser vigilados y sometidos a espionaje. Pero Pinochet tenía, además, una razón personal para elegir a Estocolmo como base de operaciones de su policía secreta. Era un enemigo especialmente encarnizado del primer ministro Olof Palme y su partido social demócrata por la responsabilidad que habían tenido en la debacle Fiji/Filipinas en 1980. Pero, dijo el 'coronel Gutiérrez', las operaciones de todo tipo que realizaba la CNI en Europa necesitaban encontrar un hogar más acogedor.
Dos meses después, Palme fue asesinado a tiros en la noche del 28 de febrero de 1986 cuando él y su esposa Lisbet salían de un cine en el centro de la capital. Las primeras sospechas por el crimen se orientaron hacia la comunidad kurda. Sin embargo, el posible lazo entre el régimen de Pinochet y el asesinato del primer ministro sueco fue investigado por las autoridades de ese país, como informé en un artículo que escribí para The Observer en junio de 1986. Un ex miembro del gobierno sueco dijo que los investigadores tenían información de que Townley había recibido la misión de organizar la muerte de Palme ya en 1975 y que los suecos habían pedido ayuda del Departamento de Justicia y el FBI de Estados Unidos para encontrar al asesino. Cuando apareció la información en The Observer el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile emitió una declaración negando toda vinculación con el asesinato. Sin embargo, la conexión de la CNI con la embajada chilena en Estocolmo, establecida por un experimentado traficante de drogas como Baramdyka, no puede sino fortalecer la persistente sospecha que mantienen los suecos sobre el involucramiento chileno en el crimen de Palme.
En septiembre de 1985 Baramdyka estaba en Madrid participando en los negocios de la CNI, y organizando una nueva red de venta de cocaína para sustituir al centro que funcionaba en Estocolmo. Uno de sus contactos era un oficial chileno destinado antes en la capital sueca.
En marzo, junio y octubre de 1986 y en marzo y junio de 1987 -según declaró Baramdyka- había organizado numerosos vuelos desde Chile con embarques de cocaína por un peso total de doce toneladas disimuladas en envíos de bombas de racimo para Irán e Iraq. Los despachos se hacían en la Fábrica de Material de Guerra del Ejército, FAMAE, en Santiago y llevados en vehículos militares al aeropuerto internacional de Pudahuel. La droga se destinaba a Europa y puntos intermedios, a menudo el aeropuerto de Port au Prince, capital de Haití o en las islas Canarias. Uno de los aviones utilizados para los embarques había sido 'charteado' por una compañía británica registrada como Quinn Freight y fue el mismo que usaron Robert McFarlane y el coronel Oliver North para viajar a Irán el 25 de mayo de 1986 a negociar el plan Irán-contras. En sus memorias North se refiere al aparato como 'nuestro disfrazado israelí 707'"


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