3 may. 2013

Batallador infatigable y consecuente por una Asamblea Constituyente para el pueblo

Desde el trabajo en las calles junto a organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, vecinales etc.. hasta imponer la presentación del proyecto 4ta Urna en el congreso.

Gustavo Ruz Zañartu: Fundador del Movimiento Asamblea Constituyente y Marca Tu Voto, fundador del Comité Defensa del Cobre y de renacionalización del Cobre.

Querid@s Amig@s

Gustavo Ruz en presentación proyecto 4ta Urna en Congreso
En consonancia con la mayoritaria adhesión que ha alcanzado nuestra exigencia de ASAMBLEA CONSTITUYENTE,  hemos constatado también otras adhesiones a la campaña para marcar el voto lanzada por el Movimiento por la Asamblea Constituyente en las elecciones de concejales de 2008, en la primera vuelta presidencial de 2009 y en la segunda vuelta de enero de 2010.
Les agradeceremos tomar nota de los fundamentos de esta iniciativa, de la forma en que obligamos al Servicio Electoral a reconocer la validez de esta demanda y de las orientaciones muy precisas que hemos difundido a todos los sectores y en todo el territorio nacional para llevar a la práctica esta campaña, que en estos días logra nuevas adhesiones de sectores que en el pasado reciente refutaron o fueron indiferentes a la misma.

Les saludo cordialmente
Gustavo Ruz Zañartu
Coordinador Nacional Movimiento por la Asamblea Constituyente


Afiche informativo 2009 sobre Asamblea Constituyente y Marca Tu Voto confeccionado y distribuido en todo el país por don Gustavo Ruz Zañartu


Estimado Sres coordinadores de la campaña MARCA TU VOTO 2013.

En la  reunión que sostuvimos hace algunas semanas, fui muy claro en apoyar la convocatoria a marcar el voto en las próximas elecciones.  Sin embargo hasta la fecha de hoy, 3 de mayo de 2013,  mi nombre no aparece entre los adherentes al manifiesto de convocatoria.

En dicha conversación, hice presente que hay párrafos del documento que me parecen equívocos o francamente injustos, como aquel que cita a modo de ejemplos las constituciones de Sudáfrica e Irlanda y  omite las de Venezuela, Bolivia y Ecuador.  Tengo conciencia que lo mejor es enemigo de lo bueno y que la cuestión principal es que SE PROPONE a una acción concreta que encierra un significado en sí misma, más allá de los marcos conceptuales señalados en ese documento. Por lo mismo. Por lo mismo personalmente pedí apoyo para la campaña que promueve la realización de una consulta ciudadana en la que esperamos que miles de personas se pronuncien –presencialmente o por internet- a favor de una Asamblea Constituyente y por la instalación de una Cuarta Urna en las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias.

La campaña para marcar el voto fue presentada como tal en  el primer documento de CONVOCATORIA para la formación del Movimiento por la Asamblea Constituyente, el año 2007,  que suscribieron más de doscientas organizaciones y personalidades de todo el país.  Luego de numerosas reuniones de estudio con juristas y líderes de opinión, nos reunimos con el Director del Servicio Electoral, quien, ambigüedades y tramitaciones mediante, terminó por admitir la pertinencia de nuestro planteamiento.  De ahí en adelante diseñamos volantes y afiches que distribuimos a nivel nacional, hasta en las regiones más apartadas del país y en el exterior y promovimos o apoyamos la realización de numerosas conferencias, seminarios y declaraciones de prensa al respecto. De ahí que, palabras más o palabras menos en su redacción, sería incomprensible mi exclusión de la lista de adherentes de este documento que avanza en la línea acordada y diseñada en la reunión fundacional de nuestro movimiento.

Adjunto documento CONVOCATORIA, del año 2007.
Les saluda, fraternalmente,
Gustavo Ruz Zañartu
Coordinador Nacional
Movimiento por la Asamblea Constituyente y Marca Tu Voto.

Por la convocatoria a una

Asamblea Nacional Constituyente año 2007

La Constitución Política del Estado no representa la voluntad soberana del pueblo chileno. Fue impuesta en 1980 para legitimar una dictadura que violó los derechos humanos y enriqueció a un puñado de empresarios que, mediante espurias privatizaciones, se apoderaron de la mayor parte del patrimonio público forjado con el trabajo y ahorro de generaciones de chilenos.


Santiago, junio de 2007.-

La Constitución actual ampara a los poderes fácticos que ayer se sirvieron de la tiranía y que hoy gozan de ocultos e irritantes privilegios, ejerciendo un control decisivo sobre la economía, las instituciones políticas y los medios de comunicación. No sólo es ilegítima en su origen. Es, además, antidemocrática, porque privilegia la renta y el lucro por sobre la dignidad humana, deja los principales resortes del poder económico y jurídico fuera del alcance y control de la ciudadanía y establece obstáculos insalvables para su modificación. Representa, en definitiva, la continuidad jurídica de la dictadura e impide el establecimiento de un régimen verdaderamente democrático.

Todas y cada una de las frustraciones, dolores y angustias que afectan gravemente la subsistencia y el bienestar de la gran mayoría de los chilenos, derivan de un modelo económico e institucional que, amparado en la Constitución de 1980, favorece la concentración monopólica de la propiedad y agudiza la injusticia social. Así, el capital extranjero ha llegado a controlar la mayor parte del cobre, los recursos hídricos, el sistema previsional, la energía, el sistema bancario y las telecomunicaciones, sangrando, a perpetuidad, el esfuerzo del trabajo nacional.

La inestabilidad y la precariedad del empleo, la deficiente atención en salud, educación y vivienda, la gravísima destrucción del ecosistema, el deterioro de la calidad de vida en nuestras ciudades, la impunidad que beneficia a muchos civiles y militares responsables de graves crímenes contra la humanidad, la discriminación y el desconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, la corrupción y el clientelismo presentes en el aparato público, la crisis del transporte urbano y la escandalosa y creciente desigualdad entre ricos y pobres, son resultado de un modelo económico e institucional que se ampara en el Decreto Ley Nº 3464, dictado bajo Estado de Sitio por la Junta Militar y denominado "CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO". Las reformas parciales aprobadas en el plebiscito de 1989 y por el Parlamento, desde 1990, han dejado intacta su naturaleza plutocrática y autoritaria.

Porque nos asiste la convicción de que la mayoría de los chilenos, más allá de sus diferencias ideológicas o valóricas, rechaza la constitución pinochetista, hemos decidido iniciar un proceso de consulta y organización ciudadana para exigir la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente encargada de elaborar una nueva Carta Fundamental, que restablezca los grandes avances democráticos que Chile alcanzó en el siglo veinte, que haga efectivas las libertades y derechos proclamados en las heroicas jornadas de lucha contra la dictadura y que restituya la soberanía nacional a manos de su único titular: el pueblo de Chile.

Deberemos afrontar enormes obstáculos que opondrán quienes se obstinan en mantener sus mezquinos privilegios, a saber: la oligarquía y el autoritarismo de viejo cuño que han sido capaces de cooptar a dirigentes políticos que, en el pasado, criticaron a la dictadura pero que actúan ahora como administradores de su nefasta herencia.

Para conservar la vieja institucionalidad, las elites privilegiadas fomentan la apatía ciudadana y desalientan todo signo de cohesión y solidaridad en la base social. Baste decir que actualmente existen poco más de 3 millones de ciudadanos que no participan en los procesos electorales, ya sea por no inscripción, abstención, o porque al rechazar las alternativas que se presentan votan nulo o blanco. Esta cifra que representa el 30.5% del padrón electoral potencial, constituye el doble de la que no votó validamente en la elección de 1989 (15,4%).

LLAMAMIENTO

El rumbo actual del país compromete gravemente el futuro de las jóvenes generaciones y nos conduce inexorablemente a la pérdida de independencia, libertad y dignidad. Chile, con su colosal riqueza, y la vocación republicana de su pueblo se encuentra en condiciones de proveer, con creces, la satisfacción de las necesidades materiales, culturales y espirituales de toda su población. Para que ello sea una realidad, no podemos soslayar los temas institucionales.

No hay razones para resignarse y permitir que nuestro país permanezca, por tiempo indefinido, bajo la tutela del capital foráneo y los poderes fácticos locales.

Apelamos, por ello, a todas las reservas morales de la nación, a todos los trabajadores, hombres y mujeres, que a diario viven en la incertidumbre de su frágil subsistencia, a todos los empresarios hastiados de los privilegios que se otorgan al capital extranjero, a todos los jóvenes que culminan agobiadoras jornadas de estudio con un título de cesantes, a los sectores religiosos que constatan la falta de escrúpulos y de valores de quienes amasan fortunas atropellando la dignidad y los derechos ciudadanos; a los adultos mayores, que tras una vida laboriosa son condenados a la pobreza por las AFP que se apropian de sus ahorros previsionales con fines especulativos; a lo mejor de la intelectualidad, a nuestra comunidad científica y académica, a nuestros artistas y gestores culturales, a los pueblos originarios, a todos los sectores que sufren discriminación de clase o de género, para que sean parte activa en esta gran fuerza social y política que demanda un orden social e institucional en armonía con nuestro desarrollo histórico y cultural, abierto al conocimiento y a las nuevas tendencias que se plantean la defensa de la especie humana ante el peligro de una nueva catástrofe ecológica de impacto mundial.

Factor fundamental para el éxito de esta tarea es la superación constructiva del sectarismo, el mesianismo y el dogmatismo, vicios que –paradojalmente- sirven a la mantención del status quo, porque contribuyen a neutralizar la fuerza de la mayoría ciudadana inspirada en ideales superiores de soberanía, dignidad y libertad. En el umbral del bicentenario de la República la unidad del pueblo hará posible poner fin a la vergonzosa vigencia de una Constitución esencialmente antidemocrática.

Nuestro objetivo no admite postergaciones ni ambigüedades: generar un gran movimiento ciudadano que exija la convocatoria a una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución Política del Estado en la que se garanticen los derechos humanos, económicos y sociales, restableciendo la soberanía nacional a manos del pueblo de Chile.
Llamamos a todos los chilenos y chilenas –donde sea que se encuentren- para que, desde ahora mismo, suscriban este llamamiento, generen instancias de unidad para esta lucha, promuevan debates y emprendan múltiples iniciativas tales como plebiscitos en comunas, sindicatos y organizaciones sociales, foros y charlas en agrupaciones estudiantiles, campesinas, poblacionales, colegios profesionales, etc., en las que se demostrará  el mayoritario apoyo de los chilenos a una nueva Carta Fundamental.

Sobre la base de estas experiencias y otras que surjan desde la base social invitamos a los electores a utilizar la próxima elección para manifestar su voluntad de contar con  una Constitución Democrática., mediante un signo previamente convenido, sin perjuicio de su preferencia por un determinado candidato. Una marca de esta naturaleza no anula el voto, pues la ley electoral Nº 18.700 dispone que “Serán nulas y no se escrutarán las cédulas en que aparezca marcada más de una preferencia”. Además, en la Cartilla de Instrucciones del Servicio Electoral 2005, página 21 Nº 5.1.6 se dispone que “También se escrutarán como válidas las cédulas en que se haya señalado una sola preferencia, pero que la Mesa estime “OBJETADAS”, (marcadas), por tener, además de la preferencia, rayas, palabras, firmas, dibujos, etc.”.

De esta forma, paso a paso, se irá configurando una gran fuerza unitaria que represente la aspiración colectiva de quienes amamos a Chile y nos sentimos parte de un pueblo que, recogiendo las lecciones de la historia, asume la construcción de su propio destino, entrañablemente hermanado con el de los pueblos latinoamericanos y con la paz y la solidaridad en todo el planeta.

Gustavo Ruz Zañartu 
Coordinador Nacional del Movimiento Asamblea Constituyente

Aprobado por Aclamación en el Primer Encuentro por la Asamblea Constituyente,



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