26 jul. 2013

Un plebiscito, dos constituciones



Profesor titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile

En las elecciones presidenciales de noviembre de 2013 de no mediar algún hecho muy desafortunado, la mayoría del país se pronunciará de modo categórico por una nueva Constitución (que sea representativa de todos y no excluyente como la actual) y por el camino de la asamblea constituyente. La suma de los votos de los candidatos que han promovido estas dos propuestas expresará que somos una mayoría absoluta: tendremos entonces los votos que cualquier régimen democrático acepta como legítimo para impulsar este cambio.

Si ese porcentaje no implica tener en el Congreso los 2/3 de las cámaras que necesitamos para aprobar la nueva Constitución y la asamblea constituyente, corresponderá a quienes defienden el sistema electoral binominal explicar a Chile por qué debemos respetar una institucionalidad que niega la manifestación clara de la voluntad absolutamente mayoritaria del país.


La UDI y RN deberán decidir si se aferran al sistema binominal que impide que la mayoría electoral se exprese como mayoría en las cámaras o si permiten que los cauces institucionales den cabida a la demanda de la población. Una actitud defensiva del sistema los hará responsables de exponer al país a la tensión política que implicaría desconocer una voluntad tan mayoritaria de cambio institucional: que los avances se hagan dentro de la institucionalidad dependerá de ellos. El bien de Chile demanda grandeza de su parte.

 En este plebiscito la derecha chilena tendrá todas las posibilidades para defender, de cara al país, las bondades del régimen constitucional que ha configurado a partir del sistema electoral binominal. Quienes rechazamos dicho modelo tendremos idénticas posibilidades: dejemos por el bien de la patria que sea la población la que dirima democrática e institucionalmente esta controversia.
Resulta del todo legítimo defender la voluntad de avanzar hacia una nueva Constitución a partir de la votación en las elecciones presidenciales. La tergiversación de la voluntad del país en el seno del Congreso es ilegítima y no puede ser argumento legal suficiente para impedir el cambio constitucional aceptado por la mayoría de la población. Máxime cuando dicho cambio quiere hacerse con la participación de todos, sin exclusión de ningún tipo y pensando en un orden constitucional de iguales características (representativo de toda la población nacional y para toda ella).

Bastará entonces, si todo resulta bien en noviembre de 2013, que el Congreso apruebe la propuesta de la Presidenta de la República, añadir una nueva disposición transitoria en virtud de la cual se resuelve modificar el capítulo XV de la Constitución, relativo a la reforma, en el sentido de aceptar como procedimiento la convocatoria bajo un sistema electoral proporcional (con participación de partidos políticos, independientes y minorías) a una asamblea constituyente (cuyas características serán definidas por una ley de quórum de mayoría absoluta) con el único objetivo de preparar un proyecto de Constitución que será plebiscitado. Deberá preguntarse en dicho plebiscito si se acepta la nueva Constitución que se propone o se opta por mantener la actualmente vigente.

En este plebiscito la derecha chilena tendrá todas las posibilidades para defender, de cara al país, las bondades del régimen constitucional que ha configurado a partir del sistema electoral binominal. Quienes rechazamos dicho modelo tendremos idénticas posibilidades: dejemos por el bien de la patria que sea la población la que dirima democrática e institucionalmente esta controversia. Hay una solución al problema constitucional y ella exige de la derecha un acto de grandeza (poner sus intereses al servicio de Chile).

Un plebiscito para dos constituciones, una de las cuales es fruto de una asamblea constituyente, configura un procedimiento que respeta absolutamente la voluntad mayoritaria del país (de paso, la institucionalidad), y parece ser la solución al problema constitucional que hoy nos aqueja

1 comentario:

  1. Das por hecho de que será una mujer el siguiente presidente (porque es un ENTE que PRESIDE=PRESIDENTE) y te olvides de otras y mayores fuerzas que en Chile se están levantando. Ya no más engaños ni abusos, ahora será el mismo pueblo quien decida. ... .

    ResponderEliminar

Muchas gracias por participar en breve publicaremos su comentario