2 dic. 2014

Gustavo Ruz y una nueva Constitución: “La opción parlamentaria es elitista”


El sociólogo chillanejo y coordinador del movimiento por la asamblea constituyente estuvo en la ciudad para analizar “la vía moderna” que respalda

Texto: Isabel Charlin
icharlin@ladiscusion.cl

Foto: Mauricio Ulloa
Fuente: La discusión de Chillan

A su juicio, “el Estado debe reconocer que el único poder constituyente originario es el pueblo”.
Criticó los cabildos ciudadanos de Harboe: “Son una farsa, ellos no quieren cambiar la Constitución”, sostuvo. 

                                          LEGITIMIDAD Y ORIGEN
















                                                     DIRIGENTE
INICIOS: Gustavo Ruz fue dirigente estudiantil en Chillán y en la UdeC, en Concepción. Ingresó a la Juventud Socialista, y durante la Unidad Popular fue un estrecho colaborador de Salvador Allende. Durante la dictadura fue detenido y exiliado, retornando más tarde al país.


 Para Gustavo Ruz Zañartu, el único mecanismo válido para darle a Chile una nueva Constitución, es la Asamblea Constituyente. Todo lo demás, apunta, es impracticable e ilegítimo, incluyendo una reforma vía Parlamento, a su juicio, un camino tan poco representativo como el adoptado en 1980 por la Junta Militar.
El sociólogo y ex colaborador de Salvador Allende, chillanejo de corazón, y hoy por hoy Coordinador Nacional del Movimiento por la Asamblea Constituyente, estuvo el viernes en...
Chillán dictando una conferencia sobre el tema que lo apasiona hace décadas, el mismo que lo llevó el año pasado a postular a la presidencia de la República, candidatura “testimonial”, según él mismo reconoció, que no llegó a término, pero sí logró posicionar el tema en la agenda noticiosa. “La Constitución de 1833, que duró casi cien años, no respetó ningún precepto constitucional previo; en 1925, Arturo Alessandri arrasó con la Constitución de Portales, y tras una serie de episodios, impuso la Constitución de 1925 previo acuerdo con las elites anti-oligárquicas de la época; para qué hablar de Pinochet y el bando militar de 1980. Ninguna de nuestras Carta Magna ha nacido del pueblo, y desde el punto de vista de la filosofía del derecho, la Constitución la hace el pueblo, usted y yo, los ciudadanos de a pie, todos. En ninguna Escuela de Derecho enseñan que la Constitución la hace el Parlamento, el dictador o la Iglesia, eso es ridículo. No es terquedad querer instaurar una Asamblea Constituyente, tenemos derecho a tener una Asamblea Constituyente”, comentó.

“ESTO NO ES PAN COMIDO”
- Pero hay sectores políticos que dicen que este tema no interesa a los ciudadanos, que hay “otras preocupaciones”... 
-Eso les gustaría, una masa de idiotas pegada al televisor, al fútbol y la farándula, ajena a los problema sociales. Y no hablo solo de la derecha, yo diría más bien del sector conservador, porque hay partidarios del statu-quo en el gobierno y en la oposición.  
El actual gobierno dice que buscará un mecanismo participativo y constitucional para cambiar la Carta Magna. ¿Puede la Presidenta Bachelet convocar a un plebiscito?
No. En teoría, la Constitución sí se puede cambiar, pero con 80 diputados y 26 senadores, es decir, con un quórum altísimo. Así hizo los cambios Ricardo Lagos, logró los votos porque a la derecha le convenía, pues era la Concertación la que estaba eligiendo los senadores designados. Se cedió poder.
Entonces, ¿Qué vía queda para cambiar la Constitución?
La vía moderna, la democrática, en la que el pueblo decide. Algo que va a regir los destinos del país por cien años más, no puede ser resuelto por 150 señores en Valparaíso, no se olvide del caso Penta y la ligazón de los parlamentarios con los empresarios. No es que sea demasiado radical o de izquierda que el pueblo sea el que redacte la Constitución. El pueblo está antes que el Parlamento, antes que el país, antes que la República.
¿Y quién o qué respalda este mecanismo?
Eso es otra cosa, cómo se realiza un procedimiento legítimo.
Debe haber una participación de toda la comunidad para que se destinen fondos públicos que permitan efectuar elecciones de delegados, dándoles a todos los candidatos las mismas oportunidades, y no privilegiando a los partidos políticos. Debe haber un vínculo con la estructura del Estado, el cual debe reconocer que el único poder constituyente originario es el pueblo. Entiendo que en 1980, la Junta Militar tenía el poder fáctico, pero el Parlamento no puede usarlo hoy, en 2014. Si lo hace, será una profunda inmoralidad.
¿El rol del movimiento AC, entonces, es presionar al gobierno para que no realice el cambio vía Parlamento?
Nuestro objetivo es rescatar la potestad soberana de los chilenos y chilenas y la pluralidad de nuestro pueblo para decidir su propio destino.
¿Qué opina de iniciativas como la del presidente de la comisión de Constitución del Senado, Felipe Harboe, de efectuar cabildos ciudadanos a lo largo del país para ir sentando las bases de una nueva Constitución?
- Eso es una farsa. El señor Harboe salió diciendo dos meses antes de los cabildos que no iba a haber nueva Constitución en este gobierno, que solo se propondría, pero que quedaría para después del 2018. Días después, Osvaldo Andrade agregó que “eso va a quedar para mis nietos”. Está más que claro, ellos no quieren cambiar la Constitución, porque es una buena Carta Magna para los defensores del neoliberalismo.
Estos señores pretenden transformar esto en un debate jurídico y no lo es, es un debate político: ¿Queremos disfrutar de los enormes recursos que tiene Chile? ¿O queremos seguir como una neo colonia?
- En el actual escenario político, ¿Cómo se llega entonces a convocar a una Asamblea Constituyente?
- Se puede asumir desde la perspectiva del rescate. Es un acto ilegal, inmoral, antidemocrático que una minoría que controla el dinero se adueñe del país que es de todos nosotros. La opción parlamentaria es la opción elitista. Nuestra demanda está en el ADN de la República, por lo tanto las instituciones delegadas como el Parlamento deben facilitar la expresión de la mayoría. Para llegar a ese punto, se puede maniobrar, como Alessandri o Allende, juntando fuerzas sociales, federaciones de estudiantes, grupos de intelectuales, trabajadores. El objetivo es lograr que se convoque a un plebiscito.
Así ocurrió en 1924 con el apoyo de los militares, si esto no lo inventó ni Carlos Marx ni el Ché Guevara, es una deuda histórica que no se ha pagado por la codicia de una minoría de oligarcas que desprecian al pueblo. Yo no estoy diciendo que sea pan comido, esto es una lucha tan justa como las batallas de Chacabuco o Maipú.

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