22 may. 2015

Las masacres más grandes de nuestra historia


Se han cometido por nuestras FFAA que de "nuestras" no tienen nada. Las armas que les entregamos para defender a nuestro pueblo, las han utilizado "cobardemente" en contra de sus propios compatriotas, mujeres, jóvenes, niños y trabajadores etc.. todos ciudadanos que no tenían ninguna posibilidad de defensa ante tan destacado y reforzado armamento, armas pagadas por las propias víctimas. Estos asesinos luego son felicitados y condecorados por cada autoridad de la época.
El día que asesinaron a 3.600 trabajadores, mujeres y niños 21 de dic de 1907
Lo que a continuación detallamos son pequeños resúmenes de las atrocidades cometidas en contra de nuestra gente, "para que nuestros lectores se hagan una idea de quienes han gobernado y masacrado a nuestro pueblo históricamente",  manteniendo al pueblo sometido y desinformado, tal y como sucede en la actualidad con una prensa que miente, oculta y encubre, la diferencia es que hoy tenemos las redes virtuales en la que realmente podemos informarnos y conocer las crudas realidades que encubre la TV chilena a nuestra gente, con farandulillas, gastronomía, realities, modas, comedias, etc…
Antes conozcamos una pequeña parte de la historia del famoso Partido Liberal en Chile para que perciban de mejor manera lo que aquí se informa.

Durante el siglo XX el Partido Liberal representó el ala más avanzada de la derecha chilena, participó activamente hasta la década de 1960, en la mayoría de las elecciones. Posteriormente fue coincidiendo cada vez más con su histórico oponente, el partido Conservador, y a partir del sistemático descenso electoral, en que en elecciones al congreso Nacional de un 30,4% en la elección de diputados de 1961, pasó al 12,5% en 1965. Con ello, se formó un solo partido de derecha, las colectividades LIBERAL-CONSERVADOR UNIDO y  la ACCIÓN NACIONAL en conjunto forman un nuevo Partido Nacional, los mismos que son hoy en día, Renovación Nacional, UDI, Evópoli y Amplitud. Partidos ramificados debido al desprestigio de cada uno de ellos, pero no se engañen, “el mono aunque se vista de seda, mono queda”.


La historia de los gobiernos de derecha conservadores y liberales, quienes han mantenido al pueblo de Chile en la miseria y sin derecho a gozar de nuestras propias tierras y/o recursos, comienza en siglos de antaño, asesinatos masivos en contra de trabajadores, jóvenes, mujeres y niños, tan sólo por intentar hacer valer sus derechos violados sistemáticamente, como pasamos a enumerar algunas de sus atrocidades.


Huelga Portuaria de valparaíso 1903























LA CONOCIDA “MASACRE DE LA CARNE
Presidente Germán Riesco, Partido Liberal
La Huelga de la Carne

Compatriotas pobres, asesinados por pedir rebaja en la carne.


El 22 de octubre de 1905, Santiago fue remecido por una protesta generalizada: la llamada “huelga de la carne”. Esta se inició a partir de una manifestación para pedir la rebaja del precio de la carne, el que era alto debido al impuesto que gravaba la internación de ganado argentino. Esto hacía imposible el consumo de carne para los más pobres.
Los manifestantes llegaron en pacífico desfile hasta La Moneda, y solicitaron audiencia con el Presidente Riesco. Sin embargo, a medida que la marcha avanzaba, había aumentado el número de manifestantes, juntándose -según la prensa de la época- alrededor de 25 a 30 mil personas frente a La Moneda.
Los ánimos comenzaron a impacientarse hasta que se llegó a un enfrentamiento, que la fuerza pública trató de contener a balazos. La violencia se prolongó casi una semana, que ha sido llamada la “semana roja”. La información respecto del número de muertos dio cuenta de entre 200 a 250 muertos. Cifras desconocidos por los propios parientes de las víctimas los que nos informan que son alrededor de 600 personas las masacradas. La huelga de la carne puso de manifiesto que la cuestión social era un asunto mucho más serio de lo que la retórica parlamentaria denunciaba.
En memoria de los hombres y mujeres asesinados, cuyas muertes entre muchas otras ocurridas en esa época.
MASACRE DE LA ESCUELA SANTA MARÍA DE IQUIQUE 1907
Presidente: Pedro Montt, Partido Nacional
Asesinados masivamente por solicitar mejores salarios.
En diciembre de 1907, un grupo de trabajadores pertenecientes a las oficina salitreras San Lorenzo  y San Antonio, iniciaron  una huelga producto del abusivo trato por parte de sus patrones y por las miserables condiciones en las que se veían obligados a vivir.  Los trabajadores – que alcanzaron un número que oscila entre los 18 mil y 20 mil personas – marcharon desde las salitreras hacia la ciudad de Iquique, en donde  por orden del intendente Carlos Eastman (¿Les suena el apellido?) debieron recluirse en la escuela Santa María de dicha ciudad, ante el temor de las autoridades de que la huelga se extendiera por toda la ciudad y de que se produjese la llegada de nuevos huelguistas a la zona.
El gobierno de Pedro Montt, estrechamente relacionado con los propietarios de las salitreras a quienes debían la principal fuente de ingresos del Estado Chileno, reaccionó enviando tres buques de guerra y un importante contingente militar a la ciudad de Iquique, pues “no estaban dispuestos a tolerar una inserrección de ningún tipo y mucho menos a negociar con los huelguistas”. Por lo tanto, estaba más que claro que la única solución para ellos era el fin incondicional de la huelga o, de lo contrario, abrirían fuego en contra de los manifestantes, si no, no se explica bajo ningún caso el gran despliegue naval y militar.
Como los huelguistas no estaban dispuesto a rendirse el ejército al mando del general Roberto Silva Renard – quien ya tenía antecedentes de haber participado en la violenta represión de las huelgas de Valparaíso y  Santiago en 1903 y 1905 respectivamente-, abrió fuego sobre quienes se encontraban en la escuela Santa María el 21 de diciembre de 1907, sin importarle que en ese lugar se encontrase un gran número de mujeres y niños pues, para Silva Renard, los huelguistas eran el enemigo y no merecían ninguna consideración. El ataque del ejército hacia los huelguistas no duró más de 10 minutos y dejó un “saldo oficial”  de aproximadamente 200 a 250 víctimas fatales y un incuantificable número de heridos. Sin embargo, la cifra de muertos llegó a los 3.600 acribillados. Los sobrevivientes a la matanza fueron enviados a un campo de concentración.
El gobierno criminal de Pedro Montt ordenó no expedir certificados de defunción de los fallecidos, enterrándolos a todos en una fosa común en el cementerio de la ciudad.
Las consecuencias de la masacre no se hicieron esperar. La notoriedad pública que alcanzaron los hechos logró conmover a varios intelectuales y políticos, convenciéndolos de la necesidad de abrir el debate sobre la cuestión social, mientras los sectores populares organizados reformularon sus propias estrategias a la luz de las enseñanzas que extrajeron de la tragedia.

MATANZA DE FORRAHUE 1912
Presidente Ramón Barros Luco 1912, Partido Liberal.

Asesinados por defender sus tierras.























Un 19 de octubre de 1912, a eso de las 5 y media de la mañana, salió desde Osorno un contingente compuesto por unos 45 carabineros y guardianes, al mando del mayor Julio Frías, rumbo al sector denominado Forrahue, ubicado a unos 15 Km. al oeste de dicha ciudad. Junto con los funcionarios policiales iba un periodista del periódico osornino El Progreso (de tendencia liberal de derecha) y el receptor judicial Guillermo Soriano encargado de fiscalizar el desalojo de un grupo de familias mapuche, ocupantes ilegales de los terrenos del llamado Fundo Forrahue. Dicha orden de desalojo fue dictaminada a favor del particular Atanasio Burgos Villalobos quien, habiendo agotado todos los medios judiciales y extra-judiciales para legitimar la propiedad de los terrenos adquiridos fraudulentamente por su padre, logró obtener una sentencia judicial para expulsar a los mapuche de las tierras que ancestralmente habían habitado. Por esos días el Apo Ülmen Francisco Nailef, del territorio de Sragwe (jurisdicción de Rahue), se encontraba en Santiago haciendo todas las gestiones posibles con las autoridades chilenas para evitar el desalojo. Importante es mencionar que Atanasio Burgos había amenazado con sacarle la cabeza al Cacique (y patearla), si éste presentaba el caso a las autoridades de la capital chilena. Lógicamente, Nailef no se iba a dejar amedrentar por las amenazas de Burgos y, como legitima autoridad tradicional, hizo lo que tenía que hacer.

A las siete y media de la mañana, el contingente policial llega a las casas del fundo de Atanasio Burgos. Allí esperaban 25 carretas que acarrearían las pertenencias de los desalojados. Serían esas mismas carretas las que transportarían, más tarde, los cadáveres de aquellos que dieron su vida en la defensa del territorio.



La Matanza de San Gregorio
Bajo el gobierno de Arturo Alessandri partido Liberal de derecha

Masacrados por cobrar su derecho a desahucio

La matanza de trabajadores de la Oficina salitrera San Gregorio, ubicada en el cantón de Aguas Blancas, al interior de Antofagasta, ocurrió los días 3 y 4 de Febrero de 1921, durante el primer gobierno del Presidente Arturo Alessandri Palma (1920-1925). Se dio en el contexto de la crisis del salitre y del cierre de oficinas salitreras, ante lo cual los obreros exigían el pago de desahucio.
En las oficinas salitreras que continuaban trabajando, los empresarios recurrían a los despidos y rebajas de salarios, sumándose a estas prácticas la negativa a pagar desahucio a los trabajadores despedidos.
Luis Emilio Recabarren y otros dirigentes de la Federación Obrera de Chile (FOCH) recorrían la pampa organizando a los trabajadores, llamando a la resistencia y el no abandono de las Oficinas mientras no se pagara el desahucio.
A mediados de Enero de 1921 la firma Gibbs y Cía. avisó a los trabajadores, por medio de Daniel Jones López, Administrador de la Oficina San Gregorio, que la paralización se haría en los primeros días de Febrero. Los trabajadores exigieron el pago de sus desahucios, pero en opinión de los empresarios ingleses no correspondía, porque según ellos, estaban dando con 15 días antes el aviso de los despidos.
Los trabajadores ante los actos arbitrarios y abusivos decidieron organizarse y avanzar en una columna de unos 1.300 trabajadores, niños y mujeres, los que se dirigieron directamente a la Administración.
Los dirigentes pidieron hablar con Jones para entregarle un petitorio. El Administrador se hizo acompañar por los Ttes. Argandoña y Gaínza. Como los manifestantes seguían avanzando, Argandoña les ordenó no atravesar la línea férrea que cruzaba el lugar, lo que no fue acatado. Los manifestantes formaron un semicírculo para entrevistarse con Jones. Reclamaron la cancelación del desahucio. Jones dijo que aceptaba pagarlo pero no en la Oficina sino en Antofagasta. La reacción de los obreros fue rechazar esta oferta. No confiaban en la Casa Gibbs. En ese instante comenzaron los disturbios.
Fosa Común para asesinados de La Coruña
De acuerdo a la declaración que hiciera posteriormente el Sgto. 2° Juan Reyes, el Tte. Argandoña dio la orden de disparar contra los manifestantes, los que se desbandaron hacia el campamento. Los más decididos enfrentaron a la tropa con algunas armas de fuego. Argandoña fue levemente herido en la mano izquierda y se refugió en la oficina de contabilidad, disparando desde una de las ventanas. Los ánimos de los obreros se enardecieron al ver caídos a muchos de sus compañeros y, tras derribar la puerta de la oficina de contabilidad, se abalanzaron sobre Argandoña y lo sacaron a la fuerza, ultimándolo frente a la pulpería.
El Tte. de Carabineros Lisandro Gaínza, tomó su caballo y huyó desesperado por la pampa. El Administrador Jones, que había arrancado hacia el campamento, fue reducido por los obreros recibiendo numerosos golpes y heridas de arma blanca, algunas muy graves, que le afectaron un pulmón y le provocaron una intensa hemorragia.
Militares y carabineros se atricheraron para retirarse por la noche, en búsqueda de refuerzos.
En tanto, en San Gregorio los obreros dirigidos por Luis Alberto Ramos se encargaron de restablecer el orden, se hicieron cargo de la farmacia y de la pulpería, con el objeto de distribuir medicinas y alimentos. En ausencia de Rodolfo Barrow, médico de la Oficina, el practicante Pedro Rivas se dedicó a curar a los heridos. A las cuatro de la mañana llegó el doctor Barrow, quien verificó que el pulso de Jones era cada vez más lento. Antes de las 9 de la mañana los trabajadores de las otras Oficinas regresaron a sus hogares, por lo que cuando llegaron los primeros refuerzos de tropas al mando del Mayor Rodríguez sólo encontraron a los pobladores de la Oficina San Gregorio.
Con la orden de vengar al teniente Argandoña, la tropa penetró a la sala donde estaban los heridos y a culatazos destrozaron las cabezas de los que ahí eran atendidos. Luego entraron en el campamento dedicándose a capturar obreros. Los asesinatos cometidos en ese día fueron casi el doble de los que hubo en el día anterior durante la refriega.
El resultado de la tragedia fue de 65 obreros muertos y más de 39 heridos. Entre los militares murieron el Tte. Argandoña, el Cabo Faúndez y el Soldado Juan Vera. También falleció Daniel Jones López el Administrador de la Oficina, mientras era trasladado a Antofagasta.
Luis Alberto Ramos, dirigente sindical de San Gregorio, fue condenado a muerte, quién posteriormente fue amnistiado en 1925.


La matanza de La Coruña 1925
Gobierno de Arturo Alessandri Palma, Partido Liberal (derecha)

Asesinados por solicitar mejores condiciones y salarios

A sangre y fuego, fue una de las más grandes masacres del siglo XX después de los asesinatos de la Escuela Santa María de Iquique.
Alcanzando un registro de ser una de las mayores matanzas de la historia de la humanidad en tiempos de paz (más de 2.000 trabajadores, niños y mujeres asesinados)… Además, la represión no terminó allí. Vial nos cuenta que “paralelamente una ola de arrestos de caudillos laborales se abatía sobre las provincias calicheras. De Antofagasta, llegaban por el ferrocarril a Santiago, el 20 de junio, 300 familias en “completa indigencia”,  venían expulsadas de distintas oficinas, sin que les afectaran cargos concretos. Ocuparon los antiguos albergues de cesantes. Asimismo más de 40 dirigentes de la provincia de Antofagasta fueron llevados detenidos al Crucero Zenteno, y se les procesó militarmente, siendo condenados a varios años de relegación en diversas islas.

Por otro lado, se trasladó en barcos al centro del país a multitud de otros detenidos, sufriendo torturas y pésimas condiciones de reclusión.
Además, dada la escasez de noticias viajó a Iquique Elias Lafertte en representación de la FOCH. Allí, fue detenido e incomunicado por 2 meses y medio, y la escalada represiva no se restringió al norte.

El 10 de junio, Alessandri “declaró en estado de sitio la zona del carbón para liquidar huelgas que habían empezado en mayo”. Asimismo, “la policía incrementó su campaña de infiltración y espionaje en los sindicatos de Santiago y Valparaíso”, “oficialesdel Ejército comenzaron a censurar la prensa obrera”
A su vez, la feroz matanza de La Coruña originó telegramas de congratulación al general De la Guarda, tanto de Alessandri e Ibáñez.
Alessandri le decía “Agradezco a US., jefes, oficiales, sub-oficiales y tropas de su mando los dolorosos esfuerzos y sacrificios patrióticamente gastados para restaurar el orden público y defender la propiedad y la vida injustamente atacadas por instigaciones de espíritus extraviados o perversos” (El Mercurio; 9/6/1925).
Ibáñez escribió “felicitando a US., y a sus tropas por el éxito de las medidas y rápido establecimiento del orden público. Lamento la desgracia de tanto ciudadano, sin duda, gran parte inocentes. Espero continúe su obra, aplicando castigo máximo a cabecillas y aproveche ley marcial para sanear provincia de vicios, alcoholismo y juego principalmente” (El Mercurio 8/6/1925).


La masacre de Ránquil

Presidente Arturo Alessandri Palma, Partido Liberal derecha año 1934.

Asesinados por intentar recuperar sus tierras expropiadas y usurpadas a lo largo del tiempo con el beneplácito del gobierno de turno 


Antes de la matanza del Seguro Obrero, Arturo Alessandri ya tenía antecedentes de haber reprimido violentamente un levantamiento popular, esta vez en la localidad de Ránquil, comuna de Malleco en la región de la Araucanía. El hecho se produjo en 1934 luego de que un grupo de indígenas compuesto por mapuche, pehuenche y huilliche se alzó por la progresiva enajenación de sus tierras ancestrales por parte del gobierno, el cual las cedía o vendía a empresarios agrícolas o a colonos europeos.  Paralelamente a este alzamiento, un grupo de trabajadores de los lavaderos de oro de la localidad de Lonquimay, ubicada en la precordillera de la Araucanía, protestaban por el trato abusivo de sus patrones.
Ante esta situación, el recientemente asumido presidente Alessandri envió un contingente de Carabineros al lugar, el cual no pudo sofocar el alzamiento y produjo que trabajadores e indígenas hicieran causa común para enfrentar la represión del gobierno.
Alessandri decidió actuar con más fuerza para poner fin al incidente. De esta forma, el 6 de julio de 1938 un importante contingente de Carabineros armados, rodeó a los protestantes y abrió fuego sobre ellos sin ninguna consideración.
Según señalan testigos del incidente, los carabineros habrían tenido órdenes de no dejar sobrevivientes. Las víctimas habrían sido alrededor de 500. El problema, es que muchos de los fallecidos habrían pertenecido a comunidades indígenas, los cuales no habían sido inscritos en el registro civil y resultaba sumamente complicado comprobar la muerte de alguien que no existía en los registros oficiales.


 LA MATANZA DEL SEGURO OBRERO
Presidente Arturo Alessandri Palma, Partido Liberal, derecha

El 5 de septiembre de 1938, previo a las elecciones presidenciales de aquel año, un grupo de miembros del Movimiento Nacional Socialista de Chile trató de llevar a cabo un golpe de estado que tenía por fin instalar a Carlos Ibáñez del Campo en la presidencia.  El grupo de jóvenes llevó a cabo el hecho durante la mañana de aquel día, esperando que miembros de las Fuerzas Armadas, cercanos a Ibáñez, se les unieran. Esto nunca ocurrió y los nazis chilenos no tuvieron mayor opción que refugiarse en el edificio del Seguro Obrero, actual ministerio de Justicia, en la Plaza de la Constitución.
Los jóvenes, que  esperaban el apoyo de una importante facción del ejército, se refugiaron en los pisos superiores de la torre, disparando desde ese lugar a los carabineros que habían acudido. A medida que avanzaba el día, las posibilidades de que los militares concurriesen al lugar se desvanecían, por lo tanto resultaba prácticamente imposible que los nazis cumplieran su objetivo. Mientras esto ocurría, el presidente de la República,  Arturo Alessandri Palma, ordenó al alto mando de Carabineros que la insurrección debía ser “sofocada a cualquier costo”, pues consideraba el alzamiento como un indicio de la ramificación de la ideología en Chile, razón por la cual debía ser detenida de inmediato.
A media tarde, pactaron la rendición y, mientras eran reducidos por Carabineros, otro grupo de jóvenes que había participado del alzamiento y que se había refugiado en la casa central de la Universidad de Chile, fueron sacados en fila y conducidos con las manos en la nuca al edificio del Seguro Obrero, en donde fueron reunidos con los que ya estaban en el edificio. Los jóvenes, que en total sumaban 63, fueron conducidos al sexto piso y puesto en fila frente a la pared, para luego ser fusilados por orden directa del propio presidente Alessandri.
El hecho causó inmediata conmoción en el país  y todos los sectores políticos señalaron como responsable de la masacre a Alessandri, pues se le acusaba de haber dado la orden de fusilar a los participantes de la insurrección como una forma de “castigo ejemplar”.  No obstante, esta tesis fue rechazada y Alessandri salió impune del hecho. Al final su popularidad bajó aun más, aumentando el rechazo de la población a su figura, pues no quedaba duda alguna de que él era el principal culpable de la matanza.

La Masacre de la Plaza Bulnes 
Presidente interino Alfredo Duhalde Vasquez, Radical derechista de tomo y lomo

Asesinados por levantar su voz ante abusos y alzas de precios de alimentos violando con ello un acuerdo precedente

El 17 de enero de 1946, aquejado de una grave enfermedad, el presidente Juan Antonio Ríos Morales debió hacer abandono de su cargo (murió el 27 de junio sin haber podido reasumir la más alta magistratura de la nación). Lo reemplazó, en calidad de vicepresidente, el radical derechista Alfredo Duhalde Vásquez.
El mismo día que se produjo el cambio en La Moneda, se iniciaba una huelga de los obreros de la oficina salitrera Mapocho. 
La causa: la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta (Cosatan) subió los precios de los alimentos de la pulpería, violando un acuerdo con el sindicato. Por la misma razón, también fueron al paro los obreros de la oficina Humberstone.
El gobierno de Duhalde se puso del lado de los patrones. El ministro del Trabajo, Mariano Bustos, firmó el 22 de enero un decreto anulando la personería jurídica de los sindicatos de ambas oficinas. Al día siguiente, partió de La Calera, con destino al norte un tren con fuerzas represivas.
Ante la peligrosa situación, los senadores Elías Lafertte y Pablo Neruda intentaron visitar las salitreras Mapocho y Humberstone, pero se les negó la entrada.
La Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH) convocó a un acto de solidaridad con los obreros en huelga el lunes 28 de enero, en la Plaza Bulnes de Santiago.

MITIN SOLIDARIO
La CTCH lanzó la consigna “Del trabajo al mitin”. Desde la Plaza Artesanos, junto al río Mapocho, partió una larga columna. Se veían estandartes de muchos sindicatos. También pancartas que resumían el contenido del acto: ¡Que se devuelva la personalidad jurídica a los sindicatos del norte! ¡Viva la libertad sindical! ¡El pueblo se muere de hambre: que baje la carne!
A las 19 horas la Plaza Bulnes estaba casi repleta de trabajadores. Media hora más tarde seguían llegando columnas de sindicatos.No sólo trabajadores se habían movilizado ese lunes 28 de enero de 1946. Un insólito despliegue de fuerzas de Carabineros comenzó a notarse desde las primeras horas de la tarde. En todas las comisarías se había dispuesto el acuartelamiento en primer grado. A las 17 horas, salió de la prefectura una orden firmada por un oficial de apellido Rebolledo: todos los carabineros acuartelados en las diferentes unidades debían dirigirse a la Plaza Bulnes.La dirigente Ana Tapia relató: “Cuando nosotros llegamos a la concentración, se comenzaba a notar un ambiente (…)
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(Lea este artículo completo en la edición impresa de “Punto Final”.


La Matanza de la Jose María Caro
Otro Alessandri. Jorge Alessandri Rodríguez 1962.
Independiente, apoyado por los Liberales y conservadores (derecha).

Dejamos (Crónica digital) con ustedes interesantes materiales sobre un suceso histórico que, pese a su increíble brutalidad, está escasamente presente en nuestra memoria colectiva. En primer lugar, un texto que entrega diversas reflexiones sobre la violencia política del Estado chileno contra la comunidad que habita su territorio. Luego, un documento en PDF y un documental sobre la matanza en la Población José María Caro, ambos materiales generados de forma autogestionada, por habitantes actuales de ese territorio.
Los hechos en cuestión se desarrollaron el 19 de noviembre de 1962, en el contexto de una protesta nacional convocada por la CUT (como dijimos, los años 60 se caracterizaron por este tipo de protestas masivas). En el marco de esta convocatoria, los pobladores de “la Car” se manifestaron cortando la línea del tren, que quedaba próxima a sus casas. El gobierno envió a los militares que, luego, de enfrentamientos con los pobladores, actuaron salvajemente, disparando sus fusiles. Según los periódicos de la época, así como la investigación que presentaremos a continuación, los muertos serían seis y los heridos algunas decenas. La cantautora Violeta Parra escribiría el tema La Carta, después de recibir una que relataba los hechos por los que tuvo que pasar su hermano, arrestado en la manifestación.



La Matanza de obreros en El Salvador 1966
Eduardo Frei Montalva Presidente DC que junto a la derecha contribuyeron a la masacre de 1973 en adelante.
Otra masacre del Estado chileno

El día 11 de marzo de 1966, fue un día normal de huelga en que los trabajadores se encontraban solidarizando con la causa de sus colegas de El Teniente. “Ese día los mineros y sus familias se encontraban en el sindicato realizando algunas de las actividades habituales para pasar el tiempo, como era jugar lota, pin pon, y billar mientras las mujeres cocinaban las ollas comunes”, explica Guillermo Weber, uno de los trabajadores de Andes Cooper Mining Company.

Fue en ese momento cuando ellos advierten la llegada de Militares, Carabineros y Detectives. “Ahí tiraron bombas lacrimógenas al sindicato, entonces no hubo diálogo alguno y los militares dispararon balas de salva provocando que los trabajadores salieran con palos, sillas y piedras, ante lo cual los militares proceden a disparar balas de guerra cayendo los primeros muertos y heridos”, complementa el historiador René Cerda.

Para Iván Ardiles, un sobreviviente que en ese entonces tenía 5 años, esta es una escena que no olvidará. “Yo me acuerdo que el sindicato estaba lleno de humo y lloraba mucho porque eran bombas lacrimógenas las que caían y no se veía nada. Yo le decía a mi mamá que prendiera la luz porque me dolían los ojos y ella me decía que no se podía mientras me mantenía escondido debajo de un escritorio metálico. Más tarde, cuando salimos de allí - ya que los trabajadores habían abierto las latas de las paredes del sindicato para escapar - a mi mamá le pasó una bala”.

El caos era tal en El Salvador, que la gente bajaba de sus casas hacia el sector del sindicato a ver lo que estaba pasando. El historiador René Cerda explica que “cuando hacen la segunda ráfaga, uno de los militares se dispara en la pierna atribuyendo este balazo a los trabajadores y ahí comenzó una balacera aun más agresiva en la que los uniformados disparan en todas direcciones, es decir, hacia el sector del sindicato como hacia todo el semicírculo de El Salvador”. Con la tercera y última ráfaga mueren los últimos hombres cuyo saldo de fallecidos alcanzó las 8 personas entre ellos dos mujeres, una embarazada.

Guillermo Weber, fue uno de los sobrevivientes que recibió un disparo de bala. “Yo fui a comprar cigarros cuando vi que venían corriendo varios de los trabajadores hacia el sindicato y me dijeron que les acompañara a donar sangre porque habían muchos heridos, entonces cuando voy cruzando cerca de un grifo alguien gritó ‘van a disparar’ y yo tiendo a tirarme al suelo cuando me entró la bala en la espalda y me salió en el hombro”, indica.

Las decenas de heridos permanecieron en el Hospital de El Salvador, mientras que los más graves fueron trasladados hacia el Hospital Militar en Santiago, quedando en calidad de detenidos y cuyo único contacto autorizado con el exterior fue Salvador Allende, quien regularmente les visitaba. Guillermo Weber estuvo entre los heridos más graves y permaneció detenido por cuatro años sin saber de su familia quien continuó viviendo en El Salvador.

En cuanto a los fallecidos, estos fueron velados en el mismo sindicato logrando la concurrencia de una multitud que llegó a despedir a los trabajadores asesinados, y cuyos cuerpos fueron posteriormente entregados a sus familiares quienes los sepultaron en diversos lugares quedando sólo uno de ellos en el cementerio de El Salvador. Según diarios de la época, los fallecidos correspondieron a Osvaldina Chaparro Castillo, Francisco Monárdez Monárdez, Mauricio Dubó Bórquez, Manuel Contreras Castillo, Marta Egurrola Riquelme, Luis Alvarado Tabilo, Ramón Contreras Pizarro y Delfín Galaz Duque.

HUELLAS QUE SE NIEGAN A DESAPARECER

Hoy, con la perspectiva del tiempo, algunos de los protagonistas de estos hechos, sobrevivientes y deudos, cuentan cómo este episodio cambió sus vidas para siempre y dejó secuelas imborrables que día a día les recuerdan este fatídico 11 de marzo en el Mineral de El Salvador.

Gladys Contreras cuenta que su padre, Manuel Contreras, era el sustento de la familia compuesta por 8 personas, y cuyo liderazgo tuvo que asumir su madre en medio del dolor y la incertidumbre como jefa de hogar. “Tuvimos que pensar qué hacer, cómo vivir y de qué vivir, pero como Dios es tan generoso con uno, nos abrió puertas y nos quedamos al final aquí hasta el día de hoy”. Fue en ese momento cuando su madre instala una paquetería que comenzó funcionando en una feria de El Salvador y que hoy Gladys mantiene abierta al público en pleno centro del poblado minero.

Para Iván Ardiles - quien entonces tenía 5 años - este hecho dejó secuelas que hoy, 48 años después, aún conserva de aquel día. “A mí me afectó el sistema nervioso, me provocó una tartamudez que a veces cuando estoy tenso me vuelve a reflotar”. Iván aún dice sentir resentimiento por los hechos que ocurrieron en El Salvador, los que cataloga como “una masacre en democracia”, y cuyo concepto ha viralizado en las redes sociales causando la curiosidad de amigos y conocidos.

Otro de los sobrevivientes de esta masacre fue Guillermo Weber, un trabajador que fue atacado por una bala que le paralizó el pulmón y que, para evitar perder su brazo, los médicos de entonces decidieron dejarle su mano empuñada e inmovilizada para el resto de su vida. Pero pese a ello, hay algo que – asegura - les afectó aun más. “El problema más grande que todos tuvimos fue enfrenar la vida, la familia, especialmente cuando uno está encerrado por 4 años”.

Hoy, muchos de los trabajadores que fueron testigos de este episodio siguen recordando a quienes murieron luchando por sus derechos y rindiendo homenaje a sus compañeros, tanto en el mismo sindicato, como en la plazoleta aledaña que se inauguró posteriormente en honor a los caídos en el año 1971 con el nombre “11 de marzo”, ello una vez que los trabajadores despedidos por esta causa fueron reintegrados a sus labores bajo el gobierno de Salvador Allende.

“El 11 de marzo para nosotros es una fecha que conmemoramos todos los años, allí le rendimos homenaje a los mártires de la clase obrera que cayeron en la lucha por defender las conquistas que hoy día tenemos”, explica Egidio Masías, Director del Sindicato N°6 Benito Tapia Tapia, quien a su vez agrega que “cuando los compañeros inauguran esta plazoleta ponen una placa de bronce que fue donada por el sindicato industrial Mademsa, y que después fue enterrada por los trabajadores cuando salió el Gobierno Militar. Más tarde cuando remodelamos este sindicato, ahora hace algunos años, yo la encontré en el lugar que fue enterrada y hoy la exhibimos con mucha alegría, pero a la vez con mucha pena de que se haya destruido de esa forma las organizaciones sindicales”.

Este episodio trajo múltiples consecuencias en todos los ámbitos, y particularmente en el partido Demócrata Cristiano, donde militaba el Presidente Eduardo Frei Montalva. Así lo afirma el investigador Danilo Bruna: “este acontecimiento naturalmente que ocasionó muchísimo resquemor contra el partido político gobernante y, por lo consiguiente, para las siguientes elecciones ya no tuvo posibilidad alguna que su candidato a la Presidencia de la República resultara elegido, esa fue la consecuencia directa”.

Consecuencias que dejaron huella en decenas de familias y en la comunidad del mineral.

Hoy, El Salvador y Atacama brillan por su producción cuprífera, sin embargo, no son pocos los que recuerdan vivamente aquel episodio que marcó para siempre a los trabajadores del cobre.



La matanza de Puerto Montt o Pampa Irigoin
Eduardo Frei Montalva Presidente DC partido que instó al golpe junto a la derecha.

Puerto Montt en 1969 vivía un fuerte crecimiento demográfico. Producto del terremoto del 22 de mayo de 1960 llegaron de las zonas rurales gente que se habían visto afectado de alguna que otra manera por este fenómeno natural, si a nivel nacional el crecimiento poblacional era de 3,4% en el caso de esta ciudad llego al 9,2% lo que hizo aumentar su población en un 50 %. Todo esto, sumado ha la perdida de varias familias puertomontinas de sus hogares por el sismo y la imposibilidad de muchos para retornar al mismo lugar a edificar por razones de seguridad por ejemplo por encontrarse en ladera de cerro llevo al inicio de tomas de terrenos que eran una respuesta de la población a la incapacidad de las autoridades locales y estatales para brindar solución a sus necesidades habitacionales.

Fuera de control
La Pampa Irigoin era un terreno baldío ubicado en el sector alto de Puerto Montt. No era útil para la faena agrícola, eran pantanosos y húmedos de muy mala calidad solo algunos animales de la feria de Osorno pastaban por aquellos días. En 1968 se produjo una toma en el sector por un grupo de 70 pobladores que formaron un comité de los sin casa apoyados por el diputado socialista Luís Espinoza Villalobos. Esta gente de zonas rurales que habían vivido un proceso de proletarización acelerada dejando sus hábitos campesinos y entrando a todos los códigos de la vida urbana tenían una condición laboral precaria (obreros de la construcción, en vialidad, carpinteros, feriantes, vendedores de leña o simples cesantes), que con sus familias arrendaban o vivían allegados en poblaciones marginales de la ciudad.
A pesar de los conflictos con carabineros en diciembre de 1968 los ocupantes le fueron concedidos terrenos que comenzaron a pagar en una cuota de un 10% de su valor real. Sin embargo pronto llegaron 150 individuos más a ocupar terrenos y el 4 de marzo de 1969 esta situación se desbordo con el arribo de otros 400 lo que agudizo la tensión con las autoridades locales.

Un mal plan
Desde que se produjo la ocupación de la Pampa Irigoin carabineros de la quinta comisaría iban constantemente a la población demandando el abandono del lugar. En octubre de ese año se produjo un enfrentamiento que se saldo con tres pobladores heridos a bala y 25 carabineros lesionados.
Cuando en la mañana del domingo 9 de marzo de 1969 por orden del ministerio de interior ejecutada por el Intendente ( S) de la Provincia de Llanquihue Jorge Pérez Sanchez carabineros a partir de las 7 A.M con 200 efectivos inicio el desalojo ingenuamente pensando que ha estos pobladores se los encontraría dormido, pero con un sistema de alarma implementado por los lugareños pronto se detecto la presencia de los uniformados.
La mala decisión de las autoridades centrales para enviar a una fuerza de choque, que ya había tenido roces con los pobladores genera la tragedia. Mientras los carabineros destruyen las precarias construcciones prendiéndole incluso fuego, avanzando a pie y a caballo apuntando con sus carabinas y metralletas a los pobladores, estos con palos y piedras responden a su presencia. Los uniformados sintiéndose sobrepasados disparan balas y gases lacrimógenos lo que con lleva a una hora de enfrentamiento con el trágico saldo de 10 muertos y 50 heridos. Muchas de las victimas que recibieron el balazo por la espalda eran personas que estaban mirando los enfrentamientos o recién estaban levantándose, incluso un bebe murió por efecto de los gases.

La indiferencia de la autoridad
Toda esta situación pudo a verse resulto por una acción más decidida del gobierno de la época por encontrar solución al apremiante problema habitacional que azotada a Puerto Montt. La modernización acelerada de la ciudad encontró autoridades incapaces de hacer las reformas necesarias para asimilar a la nueva población a la urbe. Esta incapacidad es claro en el caso de Pampa Irigoin. El propietario Rociel Irigoin Oyarzún, agricultor, comerciante, masón y bombero, nunca presento una demanda judicial contra los ocupantes, lo único que hizo fue dejar una constancia de los hechos en carabineros. Es más por aquellos días estaban avanzadas las conversaciones con el Ministerio de vivienda para la venta del predio para la construcción de una población CORVI como también regularizar sus impagas contribuciones fiscales.
Esto demuestra que existían objetivamente los caminos para resolver el tema de los terrenos de la Pampa Irigoin, pero prepondero la violencia estatal, signo del fracaso de un gobierno y las autoridades locales que no supieron responder a los ajustes necesarios que requería el proceso de trasformación de esta urbe que entraba a la era de la modernización donde la cultura de masas reinaría.


La dictadura de derecha de Pinochet 1973 avalada y apoyada activamente por la DC derecha chilena, quienes celebraban los crímenes cometidos en contra de un pueblo abusado y desarmado.

Asesinatos masivos, gente lanzada al mar, detenidos desaparecidos, miles de torturados, mujeres vejadas y abusadas por uniformados, niños asesinados y torturados por la dictadura de derecha cruel y sanguinaria.
Nunca le faltaron excusas para matar y torturar cruelmente a sus detenidos que eran fusilados por el sólo hecho de pensar diferente.

El golpe militar se comenzó a planificar conjuntamente entre la CIA y la derecha obteniendo fondos desde EEUU para crear CAOS y boicot al presidente Allende que traía sus temidas 40 medidas para terminar con la pobreza, trabajadores con altísimos sueldos, educación y salud gratuita. Todo lo que para la derecha era un atentado a sus propios intereses.


Los dejo con este mensaje del Presidente SALVADOR ALLENDE GOSSENS

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