1 ene. 2015

Proceso Constituyente de Bachelet v/s Proceso del Movimiento Asamblea Constituyente


1.- Nuestro movimiento tiene una propuesta, una estrategia y un método muy claros y definidos, por lo tanto nunca ha estado a la espera de que “el gobierno o el parlamento decidan”. Otra cosa es que la demanda política, ética y cultural que proclamamos reciba el apoyo de agentes del Estado o altos dignatarios, pero si ello no ocurre vamos a seguir adelante hasta generar la correlación de fuerzas que haga insoslayable la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

2.- En tanto expresión de la soberanía popular y la autodeterminación de los pueblos , la Asamblea Constituyente es un tema central, fundante, principal en el debate ciudadano.  En el discurso de ayer sólo fue abordado como una  pincelada en el marco de un discurso referido a los casos de corrupción. Claramente, no se merece un tratamiento tan subalterno. Sería necesaria una cadena nacional de radio y TV con el único propósito de hablar en profundidad del mismo, de la manera que concierne a cada compatriota, aunque viva dentro o fuera del país, de las fuerzas que se oponen, de las ideas constitucionales que se podrían considerar, etc.

3.- Pese a la ambigüedad del discurso deducimos que, al no mencionar la Asamblea Constituyente, inequívocamente se está hablando de realizar  -EN EL SENO DEL ACTUAL PARLAMENTO-  un debate “abierto a la ciudadanía”. Con esta expresión entre comillas se está señalando que el sujeto que hace la Constitución es el Gobierno que envía un proyecto al actual parlamento, el cual realiza consultas, cabildos y debates en que la ciudanía juega un papel subordinado.  Por el contrario, la opción por una Asamblea Constituyente nos remite a un escenario en que es el pueblo todo, sin exclusiones, el poder constituyente originario, el sujeto social agente del cambio, que busca sumar una amplia mayoría nacional incluyendo autoridades  y parlamentarios, cuestión que no se ha dado en Chile.

4.- Por omisión, la Presidenta no apoyó la idea de plebiscito. Habló de nueva constitución, pero en realidad, ella no tiene 80 votos de diputados ni 26 de senadores para cambiarle nada importante a la actual constitución, como el rol del Estado en la Economía, rol de las FFAA, privilegios a las grandes empresas transnacionales, privilegios al capital financiero, derechos de los pueblos originarios etc. Lo que supone que el escenario del parlamento sólo le concede espacio para reformas de menor importancia, que se negociarán, con alta probabilidad, en la cúpula parlamentaria y partidista, en tanto no ponga en peligro las bases del modelo económico y político imperante.

5.-  Cabe recordar que el PROCESO CONSTITUYENTE está en construcción en Chile desde hace años. Cuando la presidenta “convoca” a ese proceso para septiembre,  nos está diciendo que esperemos hasta septiembre, en el mal entendido de que el proceso lo dirige, lo orienta, lo controla y lo determina ella, desde la cúpula del poder. Aquel concepto está equivocado en la forma y en el fondo.

6.- Recordemos que la actual institucionalidad no faculta al Parlamento para hacer una NUEVA CONSTITUCION, sino que solamente para  pronunciarse (con altos quórums mediante) sobre propuestas que hace el gobierno, en materia de reformas constitucionales.  Es lo que ocurrió el 2005 con el ex pdte Lagos, quien no tuvo reparos en autoalabarse diciendo que se trataba de una NUEVA CONSTITUCION.   El escenario que se viene es algo parecido. No se trata de una NUEVA constitución. No será  generada en forma DEMOCRÁTICA porque el parlamento fue electo por menos del 42 % de los ciudadanos con derecho a voto, ni será PARTICIPATIVA, porque  serán los excelentísimos parlamentarios los que decidirán a quién invitar a debatir y qué opiniones prevalecerán o serán rechazadas.

7.- Tampoco es una salida realista o pragmática.- El prestigio de la Presidencia y de los partidos políticos, en general, hace imposible que  una tarea de tan alta proyección histórica, sea asumida por nuestro pueblo  por invitación de  una cúpula estatal o partidista que carece de apoyo o respeto de una mayoría ciudadana.

Lo que nos remite a mantener firme el timón de actuar, como lo hemos hecho hasta ahora, como PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO, sin endosarle esa facultad a ningún poder CONSTITUIDO, a ninguna cúpula partidista o parlamentaria, REALIZANDO UN VERDADERO Y AMPLIO PROCESO CONSTITUYENTE, EN EL QUE INVOLUCREMOS A UNA TAL MAYORIA SOCIAL Y POLITICA QUE  HAGA IMPOSIBLE, A LOS PODERES FÁCTICOS QUE HOY CONTROLAN NUESTRO PAIS, IMPEDIR LA REALIZACION DE UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE.

Lo que implica trabajar como hormigas en la base de tal manera que el citado PODER CONSTITUYENTE haga posible que los acuerdos adoptados en la Asamblea Constituyente, los hagamos respetar como pueblo y como nación libre y soberana.

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