1 dic. 2016

Piñera-Exalmar-La Haya: La mala defensa de Chile ante La Haya y el beneficio económico para Piñera

La pésima defensa de Chile ante "La Haya" y los beneficios para Piñera como inversionista de "Exalmar S.A." Se ve evidenciado en el aplastante triunfo de Perú con 14 votos a favor y sólo 2 en contra.



En este artículo transcribiremos una parte importante del completo informe e investigación realizada por El Mostrador al respecto

Partamos con:


La política del tanteo


Durante todo el juicio en La Haya, el entonces Presidente Piñera se mantuvo en silencio sobre su estatus de inversionista pesquero en Perú, pero hizo gala pública de una actitud marcadamente enérgica para resaltar la justicia de los intereses de nuestro país en el litigio. Frases como "ahí no hay Gobierno y oposición, somos todos chilenos y defendemos nuestros legítimos intereses”,  eran parte de todas sus intervenciones sobre la política exterior de Chile frente a Perú en la época.

A pocos días de iniciarse la fase oral del juicio, el año 2012, Sebastián Piñera convocó a La Moneda a los ex presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos (Bachelet estaba en ONU Mujeres). La intención era mostrar un rostro de país unido y analizar escenarios posibles de la sentencia. En esa reunión sostuvo que  “esto no es la causa de un Gobierno, es la causa de Chile. Queremos que todos los presidentes estén perfectamente informados y sobre todo absolutamente comprometidos con la defensa de la causa chilena.”  Todos lo apoyaron.

En fecha cercana también se reunió con los ex cancilleres con el mismo fin. En el encuentro participaron  Miguel Schweitzer, Hernán Felipe Errázuriz, Carlos Figueroa, Juan Gabriel Valdés, Soledad Alvear, Ignacio Walker y Alejandro Foxley, además de los encargados del equipo jurídico chileno ante la Corte de La Haya, Alberto Van Klaveren y María Teresa Infante.  En ambas reuniones no hubo una sola advertencia  relativa a sus intereses pesqueros, los que inevitablemente se verían afectados, en uno u otro sentido, por la decisión de la Corte Internacional de Justicia.
Desde Bancard señalan que, aunque la inversión no estaba en el fideicomiso ciego, Piñera no estaba al tanto de la misma y que la decisión de invertir se hizo sin la participación del ex Jefe de Estado.
Según consigna la prensa de  la época, para Alfredo Moreno Charme, ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Piñera,  la finalidad de la reunión de ex cancilleres fue “contar con sus opiniones, tener esta oportunidad de conversar con el Presidente es muy útil y creo que ha sido una reunión muy provechosa, en la cual se ha podido analizar la estrategia chilena, no solamente respecto del caso, sino que también, las implicancias públicas, las relaciones con nuestros países vecinos, y como digo, eso siempre es importante con gente que conoce tan bien este tema".
Ese espíritu de Estado que envolvía a la convocatoria contagió a Juan Gabriel Valdés, ex canciller socialista de Ricardo Lagos, quien declaró:  "Aquí no hay oposición y Gobierno,  hay una sola postura y un total respaldo a lo que está haciendo el Presidente de la República y el ministro (Moreno) en materia de la preparación de los alegatos, y en materia, también, de lo que sigue, porque naturalmente, como hemos dicho ya varias veces y se ha visto en la mañana, nuestras relaciones con el Perú deben ser consideradas como una prioridad de Chile".
En una acción en el límite de la audacia frente al  Interés Nacional, el  20 de enero de 2014, pocos días antes de que se conociera el fallo, Piñera convocó al Consejo  de Seguridad Nacional (CSN). El hecho resultaba vistoso y fue analizado destacadamente por la prensa de ambos países, y con preocupación por las agencias internacionales de noticias. Se leyó como una advertencia severa.
El Consejo de Seguridad Nacional, desde la Reforma Constitucional del 2005, tiene solo carácter asesor, pero reúne a las más altas autoridades en materia de seguridad del Estado. Además del Presidente de la República, que lo preside y convoca, lo integran los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, el presidente de la Corte Suprema, el Contralor General de la República, los comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y el General Director de Carabineros.  El objetivo de la reunión fue analizar los antecedentes jurídicos de la defensa de Chile, según consigna la nota de prensa firmada por el ministro del Interior de la época, Andrés Chadwick, quien también participó, por decisión Presidencial, junto con el canciller.
No hay antecedentes de que Piñera sincerara su conflicto de intereses, elemento básico para tratar los temas del Interés y la Seguridad Nacionales, en este caso amenazados por Perú. Se debe recordar que la última reunión del CSN se había producido el año 2005, durante la Presidencia de Ricardo Lagos, por las implicancias que una ley de coordenadas geográficas dictada por el Gobierno peruano de Alejandro Toledo tenía para el tema limítrofe el año 2005. Como dato curioso, Pedro Pablo Kuczynski era presidente del Consejo de Ministros de Perú  y Cecilia Blume trabajaba para dicha instancia en esa época.

Los resultados que favorecieron a Piñera 

El resultado del proceso litigioso es ampliamente conocido: generó un nuevo límite marítimo, en el cual Chile perdió 22.000 km de mar patrimonial, como asimismo un área de pesca fina para empresarios nacionales, y el puerto de  Arica quedó sin un frente de acceso directo a alta mar. Perú, en cambio, logró parte importante de lo que pedía como país al aumentar su mar patrimonial a costa del chileno y una porción de alta mar. Esto favoreció a las empresas peruanas, entre ellas, Exalmar S.A., de la cual Sebastián Piñera es su segundo principal accionista, a través de su sociedad Bancard. La pesquera tiene casi el 5% de la cuota de pesca de la zona sur del mar peruano, que es la que se expandió a raíz del fallo. Desde entonces, Exalmar ha consolidado su posición como productora de congelados para consumo humano, principalmente en sus plantas de Tambo de Mora y Paita.

La empresa peruana está entre las 30 más grandes de Perú, pero es la tercera mayor productora de harina de pescado, industria en que el vecino país es líder mundial.

En conversación vía correo electrónico con Exalmar, la pesquera señala que el fallo no fue relevante para su negocio, “ya que hasta la fecha no operamos en esta área correspondiente a la zona sur. En el Perú la pesca de anchoveta se distribuye en dos zonas: centro-norte y sur. La zona centro-norte representa entre el 80% y 90% de la pesca de anchoveta en el país, debido a la concentración de la biomasa de anchoveta en esta zona y a una menor biomasa en la zona sur, así como a la menor presencia de plantas de harina de pescado en el sur del país. Dado que Exalmar no cuenta con plantas en la zona sur y no pesca en este espacio, en nuestro caso esta medida no tiene impacto directo”.
Clave en esa respuesta es que dice “hasta la fecha no operamos en esta área”.  Porque lo que no explicita es que la empresa tiene cuota para operar en esa zona y el potencial es enorme, afirman conocedores de cómo funciona la industria pesquera mundial. Esa cuota, de acuerdo a los estados financieros de la empresa, es de casi el 5%.
Es importante también mencionar que analistas financieros que siguen a la empresa –se abrió en bolsa en 2010 y tiene un bono de US$ 200 millones con vencimiento en 2020, a tasa de 7,35%, colocado en el mercado– nunca han hecho hincapié en lo que podría significar para el negocio de Exalmar el fallo que favoreció a Perú.
Al conocer los resultados del litigio, a fines de enero de 2014, Sebastián  Piñera declaró sentirse tranquilo, pues –dijo– se hizo "la mejor defensa posible". Pero siguió sin informar que estaba en medio de un conflicto de intereses por los resultados del fallo, y que en realidad su posición, desde el punto de vista ético y de seguridad  nacional frente a una potencia extranjera, había empeorado, lo que lesionaba a su vez la imagen del país.

Argumentación en el juicio

Un dato poco analizado es la argumentación sobre las pesquerías hecha por  Perú y que resultó un elemento importante a la hora del fallo, pues en parte importante explicaría la rareza de fracturar el paralelo a la altura de la milla 80, y generar la ganancia de Perú.

En la argumentación peruana sobre su interés nacional detrás de la demanda, según consta en su Memoria presentada a la Corte, Perú se refirió –entre otros aspectos– a la protección y acceso a las pesquerías de alta mar que se encuentran en la zona disputada, como una necesidad para defender una riqueza producto de la influencia y confluencia de las corrientes de Humboldt y el Niño en sus aguas patrimoniales. Entre esa pesca están el bonito, atún y caballa, orientados al consumo humano directo (CHD), y a lo cual Perú ha atribuido una significativa importancia durante toda su historia republicana.

Paradójicamente, tales argumentos no fueron referidos, ni rebatidos ni reivindicados como propios también por Chile. Tal como se señala en el Parágrafo 106 de la Sentencia, Chile simplemente no argumentó sobre el tema. Tal hecho, que la sentencia consigna en la parte indicada, señalaría un claro abandono de soberanía –interpretando lo que dice la propia Corte– y sería parte de la explicación sobre por qué la Corte optó por romper la línea paralela y acoger parte de la demanda de Perú con un trazado sur poniente a partir de ese punto.
Chile se limitó a la defensa estrictamente jurídica del territorio marítimo y a la anchoveta como recurso, pesquería que se ubica hasta la milla 60 (lo que es de interés –principalmente– para el Grupo Angelini, en el norte chileno).
Del resultado quedó en evidencia que, si la estrategia de las cuerdas separadas indicaba que los negocios eran lo más importante entre ambos  países, Chile tampoco tenía interés en las pesquerías de la zona, y solo le importó la anchoveta.

Nuevo Link: Piñera tiene inversiones en otra pesquera peruana a través de su offshore creado en Paraíso Fiscal


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